Empate

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Sería imprudente y estúpido hablar de un partido bisagra a esta altura del torneo, cuando todavía ni siquiera vemos las partes que este supuesto partido bisagra separa. Pero el partido de hoy tuvo todas las características de serlo. Central desplegó un fútbol dinámico y borró al campeón de América de la cancha.
Pero, usted dirá, ¿cómo Central jugó tan bien y solamente empató? Así es el fútbol, un error defensivo y una buena tarde de un arquero hicieron que el marcador quede solo uno a uno. En el mejor partido de Central en el torneo, donde mereció ganar por una abultada diferencia, donde generó varias situaciones de peligro, solo empató. Así de puto es el fútbol.
Desde el minuto cero, Central fue el dominador del partido. Su juego se basó, a diferencia de los partidos anteriores, en el juego por abajo. No hubo pelotazos, por ende Abreu tuvo que desempeñar una tarea más sucia, llevandose dos marcas y generandole espacios a los chiquitos: Aguirre, Acuña y Becker.
Y vaya que le salió este sistema a Miguel. Central jugó un partidazo, casi sin fisuras, con mucho control de pelota y muchas triangulaciones. Por el sector izquierdo, Jonas Aguirre revolcó todo el partido a Buffarini y Pablo Becker se vistió de armador de juego gambeteando, habilitando y probando desde afuera.
Sin embargo, y como en casa de herrero, cuchillo de palo, el gol canalla fue de cabeza. En la segunda jugada de un córner, un centro fue impactado por Acevedo en la puerta del área chica.
Esto fue un incentivo para los pibes de Central, que siguieron haciendo de las suyas, dejando mal parados a los defensores cuervos y generando todo tipo de faltas alrededor del área.
Pero, en la única llegada del equipo de Tinelli, un error de los dos mediocampistas centrales de Central (que jugaron un buen partido) dejó libre a toda la medialuna del área para que entre un mediocampista de ellos solo y patee al bulto, encontrando una floja respuesta de Caranta y ponga el empate.
Lo que quedó del primer tiempo y todo el segundo fue un monólogo de Central, que fue y fue a buscarlo, entrando por todos lados y chocando siempre contra el arquero sanlorencino, que fue figura.
Haciendo memoria, sin revisar nada, quien escribe cuenta tres remates desde afuera (Becker, Aguirre y Delgado) y un centro capitalizado por Abreu que fueron detenidos por el arquero, además de dos remates que pasaron muy cerca (Acuña y Aguirre).
Alguna más se me escapará, pero lo cierto es que Central jugó todo el partido en campo rival. El doble cinco funcionó muy bien (sacando el error del gol), los carrileros bailaron a los marcadores de punta rivales, la defensa estuvo sólida, con Rafael Delgado como figura.
Un error arruinó el mejor partido de Central en el torneo. Aunque parece que Miguel al fin encontró la idea de juego y los jugadores para llevarla a cabo. Por eso este texto comienza diciendo que puede ser un partido bisagra, porque si sigue jugando así, Central va a lograr varios de sus objetivos.

Sería imprudente y estúpido hablar de un partido bisagra a esta altura del torneo, cuando todavía ni siquiera vemos las partes que este supuesto partido bisagra separa. Pero el partido de hoy tuvo todas las características de serlo. Central desplegó un fútbol dinámico y borró al campeón de América de la cancha.

Pero, usted dirá, ¿cómo Central jugó tan bien y solamente empató? Así es el fútbol, un error defensivo y una buena tarde de un arquero hicieron que el marcador quede solo uno a uno. En el mejor partido de Central en el torneo, donde mereció ganar por una abultada diferencia, donde generó varias situaciones de peligro, solo empató. Así de puto es el fútbol.

Desde el minuto cero, Central fue el dominador del partido. Su juego se basó, a diferencia de los partidos anteriores, en el juego por abajo. No hubo pelotazos, por ende Abreu tuvo que desempeñar una tarea más sucia, llevandose dos marcas y generandole espacios a los chiquitos: Aguirre, Acuña y Becker.

Y vaya que le salió este sistema a Miguel. Central jugó un partidazo, casi sin fisuras, con mucho control de pelota y muchas triangulaciones. Por el sector izquierdo, Jonas Aguirre revolcó todo el partido a Buffarini y Pablo Becker se vistió de armador de juego gambeteando, habilitando y probando desde afuera.

Sin embargo, y como en casa de herrero, cuchillo de palo, el gol canalla fue de cabeza. En la segunda jugada de un córner, un centro milimétrico puesto por Pablo Becker fue impactado por Acevedo en la puerta del área chica.

Esto fue un incentivo para los pibes de Central, que siguieron haciendo de las suyas, dejando mal parados a los defensores cuervos y generando todo tipo de faltas alrededor del área.

Pero, en la única llegada del equipo de Tinelli, un error de los dos mediocampistas centrales de Central (que jugaron un buen partido) dejó libre a toda la medialuna del área para que entre un mediocampista de ellos solo y patee al bulto, encontrando una floja respuesta de Caranta y ponga el empate.

Lo que quedó del primer tiempo y todo el segundo fue un monólogo de Central, que fue y fue a buscarlo, entrando por todos lados y chocando siempre contra el arquero sanlorencino, que fue figura.

Haciendo memoria, sin revisar nada, quien escribe cuenta tres remates desde afuera (Becker, Aguirre y Delgado) y un centro capitalizado por Abreu que fueron detenidos por el arquero, además de dos remates que pasaron muy cerca (Acuña y Aguirre).

Alguna más se me escapará, pero lo cierto es que Central jugó todo el partido en campo rival. El doble cinco funcionó muy bien (sacando el error del gol), los carrileros bailaron a los marcadores de punta rivales, la defensa estuvo sólida, con Rafael Delgado como figura.

Un error arruinó el mejor partido de Central en el torneo. Aunque parece que Miguel al fin encontró la idea de juego y los jugadores para llevarla a cabo. Por eso este texto comienza diciendo que puede ser un partido bisagra, porque si sigue jugando así, Central va a lograr varios de sus objetivos.

fuente:canalla.com

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